Edmundo Zúñiga
Árbitro del CMA

Frecuentemente durante la ejecución de la construcción de obras, surgen discrepancias entre los criterios sustentados por el Dueño de la Obra y el Contratista a cargo de las mismas. Tales circunstancias, cuando no pueden ser resueltas por mutuo acuerdo, pueden ser objeto de los métodos alternos de resolución de controversias, especialmente el arbitraje. Otra alternativa que ha resultado muy positiva es la utilización del método «Consejo de Resolución de Disputas», que se podría abordar en otra ocasión.

El origen de las discrepancias entre dueño y contratista, frecuentemente tienen su origen en una de las siguientes situaciones:

  • Falta de claridad en los términos del contrato, definiendo las obligaciones y derechos de cada parte.
  • Ambigüedad en la definición de los alcances objeto de las obras bajo contrato.
  • Surgimiento de condiciones de trabajo no previstas en el contrato, que modifican los volúmenes de obras, o las condiciones normales del mismo.
  • Discrepancias en cuanto a la calidad o cantidad de materiales que deben ser incorporados a la obra.
  • Incumplimiento de cualquier de las partes de las obligaciones contractuales que han sido pactadas en el contrato.
  • Incremento de costos, cuyo procedimiento de evaluación o cuantificación, no ha sido previsto en el respectivo contrato, ni en las especificaciones que regulan la ejecución del mismo.
  • Ausencia o ambigüedad de los métodos o procedimientos a seguir para la solución de conflictos.

Dadas las características de la industria de la construcción, y las condiciones en que se ejecutan las obras, cuando se conviene en recurrir al procedimiento de arbitraje, el cual suele realizarse como un arbitraje de equidad, mediante el cual, las resoluciones o laudos respectivos, son emitidos conforme al leal saber y entender de los árbitros, basados en su experiencia e integridad profesional.

Es asimismo muy importante definir con claridad la voluntad de las partes, al incorporar en el contrato o suscribir por separado, un cláusula de arbitraje, que defina con la mayor claridad posible, los siguientes aspectos.

  • Voluntad de las partes para someter al procedimiento o método de arbitraje, las cuestiones relativas al contrato, que no hayan podido ser resuelta de mutuo acuerdo de las partes.
  • Precisar, además de los aspectos pertinentes de la ley, los reglamentos y procedimientos que serán la base de la actuación de los árbitros y las partes.
  • Señalar sin género de dudas el lugar del arbitraje.

De acuerdo a la experiencia, de casos en los que nos hemos visto directamente relacionados, aún subsiste la tendencia, de muchos estimados profesionales del derecho, al participar en casos de «arbitraje de equidad», de usar recursos y procedimientos propios de los procesos de la justicia ordinaria, no contemplados en los alcances de la ley 540, Ley de Mediación y Arbitraje. Tales procedimientos no concuerdan con el espíritu y objetivos de la ley en referencia, y pueden constituir una limitante en la aplicación de los métodos de resolución alterna de controversias.

Una de las ventajas del proceso de «Arbitraje de equidad», es que se centra más en la comprobación de los hechos concretos, que en la habilidad de las partes, en demostrar sus conocimientos y aplicación de recursos legales. Tal circunstancia hace del «Arbitraje de equidad», un procedimiento mucho más expedito y ágil, que otros métodos o recursos que pueden ser utilizados para resolver problemas, que surgen en el cotidiano desarrollo de la industria de la construcción.

Otra de las ventajas del «Arbitraje de equidad», es la que se obtiene al nombrar árbitros, a personas con amplio conocimiento del mundo de la construcción, además de su idoneidad personal.

La Asociación de Ingenieros y Arquitectos (ANIA) respalda ampliamente los trabajos realizados por el Centro de Mediación y Arbitraje “Antonio Leiva Pérez” de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CMA-CCSN), y ha animado a destacados miembros de la asociación, para que se capaciten adecuadamente, a fin de brindar sus servicios como árbitros de equidad, y contribuir para que las partes involucradas en los proyectos de construcción, hagan cada vez mayor uso de este tipo de soluciones, para resolver sus discrepancias,

Es de desear que tanto contratistas como inversionistas, recurran a este método de resolución alterna de controversías, con el objetivo de que las relaciones contractuales sean cada vez más fluidas, preservando adecuadamente los derechos de las partes, y contribuyendo de esta manera al mejor desarrollo de la infraestructura de nuestro país.