Juan Ramón Grádiz B.
Abogado Corporativo – Grádiz Consultores
Arbitro Nacional de Derecho CMA – CCSN

La participación de peritos y la necesidad de llevar a cabo determinaciones a través de peritajes, adquieren cada vez más importancia en los procesos de arbitraje, partiendo de ese hecho, decidí escribir algunas líneas sobre la prueba técnica o pericial y el papel del perito que tiene lugar en tales procesos.

Así como en la justicia ordinaria, para encontrar o aproximarse a la verdad objetiva, los jueces o magistrados necesitan de la intervención de personas expertas en determinada ciencia o disciplina para que le ilustren o auxilien para formarse una opinión o convicción sobre los hechos conocidos, o sobre determinada prueba, de forma análoga ocurre en los procesos arbitrales en el que los tribunales arbitrales requieren de estos expertos o especialistas en la cual –como es normal– carecen de dichos conocimientos y que tal opinión, brindará mayor y mejor sustento a la decisión o laudo que se adopte.

¿Qué hechos o situaciones son susceptibles de someterse a peritaje?

En el caso de Nicaragua, el punto de partida deriva obviamente de la preminencia del principio de autonomía de voluntad de la partes. Así está establecido en la parte inicial del artículo 52 de la Ley 510, Ley de Mediación y Arbitraje (LMA), cuando establece que “Salvo acuerdo en contrario de las partes, el tribunal arbitral estará facultado para nombrar uno o más peritos con el fin de que le informen e ilustren sobre materias concretas que determinará el tribunal arbitral mismo…” es decir la ley establece como una facultad del Tribunal Arbitral el nombramiento de peritos, siempre y cuando las partes en el procedimiento o reglas aplicables al proceso no hayan convenido algo distinto.

Como apreciamos de la cita anterior, al Tribunal Arbitral no se le establecen límites en relación al objeto o situaciones en las que puede nombrar peritos u ordenar la realización de pericias, por lo que dicho límite estará dado por el alcance de los puntos en controversia sobre los que el tribunal se declara competente y sobre la base de la evaluación objetiva de las circunstancias del caso en cuestión.

¿Qué calidades y cualidades debe cumplir un perito?

Se trata este de un punto clave y trascendental. A nuestro juicio, dos son los elementos fundamentales que debe cumplir todo perito: a) En primer lugar, poseer los especiales conocimientos ya sean estos, técnicos, científicos, artísticos, prácticos, etc. y estén actualizados. Es tal calificación la que le dará la calidad de experto en el tema o especialidad en cuestión. Conocimientos y experiencia que no son propios de los árbitros, por ser estos esencialmente versados en el mundo del derecho, de las leyes y la jurisprudencia, lo que explica el porqué de la necesidad de acudir al experto en procura de su apoyo como auxiliar técnico del Tribunal Arbitral; y b) En segundo lugar y con igual o mayor importancia, a lo anterior, la independencia, idoneidad e imparcialidad del perito en su actuación, de tal forma que no quepa lugar a dudas tanto para las partes, como para el tribunal en su desempeño.

¿Quién y cómo se nombra un perito?

Determinado por el Tribunal Arbitral, la necesidad de nombrar a un perito, así como el objeto y alcance de la pericia que se llevará a cabo (Términos de Referencia), hace falta definir el perfil del perito (calidades técnicas o profesionales, estudios especiales, experiencia, etc.). Para ello se pueden pedir a las partes que presenten propuestas o siendo el arbitraje administrado, solicitar las propuestas al centro respectivo. Sobre la base de dichas propuestas el Tribunal Arbitral invitará a que se presenten las ofertas que deben contener la información y documentación que acredite la hoja de vida del perito, su declaración de imparcialidad, propuesta de trabajo y honorarios.

Dependiendo del procedimiento de selección que se haya establecido, es necesario que el Tribunal Arbitral suministre a las partes toda la información sobre los candidatos a fin de que estas se pronuncien sobre la existencia o no de objeciones o cuestionamientos sobre la idoneidad de los candidatos, para finalmente, una vez agotado tal tramite, el tribunal nombre al profesional idóneo para el cargo de perito.

¿Cómo se determina el objeto de la pericia?

Para la determinación del objeto de la pericia, pueden presentarse dos situaciones:

a) Que una de las partes solicite al Tribunal Arbitral la práctica de peritaje para sustentar o complementar una prueba; y

b) Que conforme el citado artículo 52 de la Ley de Mediación y Arbitraje, sea el mismo tribunal el que en aras de ilustrarse mejor sobre determinado hecho concreto, o para mejor proveer determine la necesidad de practicar un peritaje.

En el primer caso, la solicitud deberá ser debidamente fundamentada y el punto o puntos, así como los alcances de la pericia solicitada deben estar bien determinados, y ser pertinentes y atinentes a los hechos o situaciones concretas o específicas que se pretenden demostrar. No debe darse lugar a peticiones vagas, imprecisas e impertinentes, que simplemente pueden atrasar o confundir el proceso.

En el segundo caso, el Tribunal Arbitral aunque no tiene límites en su decisión, debe tener la prudencia de no llenar el vacío o carencia de pruebas sobre las pretensiones de las partes a través de un peritaje, pues ello podría entenderse como una violación al principio de igualdad de las partes y de la carga de la prueba que obliga a cada parte a probar los hechos que demanda.

Una vez nombrado el perito, para el desempeño de sus funciones, el Tribunal Arbitral, conforme lo dispone el artículo 52 LMA, tiene la facultad de solicitarle a cualquiera de las partes que se le suministre toda la información pertinente o que le presenten para su inspección todos los documentos, mercancías u otros bienes pertinentes, o le proporcionen acceso a ellos.

El Tribunal Arbitral determinará el plazo dentro del cual el perito debe realizar la pericia y rendir su informe final.

El informe del perito, requisitos y validez:

Los resultados de la actividad pericial se traducen y presentan al Tribunal Arbitral, a través de un “Informe o Dictamen Pericial” que esencialmente debe contener los siguientes aspectos:

  • Fecha, hora y lugar;
  • Datos de Identificación del perito;
  • Datos sobre su formación o calificación técnica o profesional y experiencia;
  • Objeto y alcances sobre el peritaje solicitado;
  • Descripción de los objetos, bienes o instrumentos sobre los que se ha realizado el peritaje;
  • Descripción del estudio y análisis realizado, metodología seguida, fórmulas o reglas aplicadas, equipos o instrumental utilizados;
  • Opinión del perito y conclusiones específicas a las que ha arribado;
  • Firma;
  • Anexos.

El informe pericial puede acompañarse de imágenes o videos ilustrativos, y de la documentación complementaria que se estime pertinente.

Las partes, el sustento y debate del dictamen pericial:

Una vez presentado el Informe o Dictamen Pericial, las partes tienen derecho a conocerlo, a efectos de hacer las observaciones que estimen pertinente, pedir aclaraciones o ampliaciones, bajo el principio de contradicción probatoria, en razón de ello, el Tribunal Arbitral conforme lo dispone el párrafo final del artículo 50 LMA deberá poner a disposición de las partes el informe pericial junto con la documentación o anexos acompañados.

Así mismo, en correspondencia con lo que dispone el párrafo final del artículo 50 LMA, salvo acuerdo en contrario de las partes, cuando el Tribunal Arbitral lo considere necesario o una parte lo solicite, el perito, después de la presentación de su dictamen oral o escrito, deberá participar en una audiencia ante el Tribunal Arbitral, en la fecha y hora que este señale, en la que las partes tendrán la oportunidad de hacerle preguntas o formularle inquietudes sobre los puntos controvertidos, con el objetivo de aclarar o cuestionar el dictamen pericial.

En esta audiencia el perito tendrá la oportunidad de exponer verbalmente los alcances de la pericia realizada, el sustento científico técnico de sus opiniones y conclusiones así como aclarar cada uno de los aspectos que soliciten ya sean las partes o el mismo Tribunal Arbitral.

Debe tenerse el cuidado que todo cuestionamiento al peritaje o explicación que se brinde tanto por las partes como por el perito mismo, debe estar limitado a los aspectos meramente técnicos – científicos propios del peritaje que sustentan el mismo y no a alcances de índole legal, o de otra naturaleza, pues dicha valoración corresponde a los árbitros o a las partes en el momento procesal oportuno.

El valor probatorio del dictamen o informe pericial:

El dictamen pericial no debe entenderse con carácter sacrosanto, pues el mismo no debe condicionar ni limitar al Tribunal Arbitral al momento de valorar las pruebas y tomar una decisión, en el entendido que el perito no sustituye a los árbitros. Lo anterior sin negar la importancia de dicha figura en la determinación que tomaran los árbitros, pero la valoración debe realizarse bajo un razonamiento lógico racional y en concatenación con el resto de pruebas aportadas por las partes, procurando, como les está impuesto por el mandato que tienen, a la búsqueda de la verdad de los hechos controvertidos.

A manera de conclusión podemos decir que una decisión arbitral sustentada debidamente desde el punto de vista técnico – científico, redundará positivamente en beneficio del procedimiento y en la riqueza intelectual y jurídica del laudo, fortaleciendo el arbitraje como una clara opción de solución alterna de las controversias.